DÍA MUNDIAL DE LA POESÍA, 2020

A_Mora

ÁNGELES MORA

Hoy, 21 de marzo, tendríamos que estar en todo el país celebrando el Día Mundial de la Poesía, así, con mayúscula y en negrita, aunque me gustaría escribirlo con rayos de luz dorada, de sol y alegría. Pero tod@s estamos confinad@s en nuestras casas y sólo podemos comunicarnos desde la distancia, desde la claridad que entra por nuestras ventanas. Ahora parecemos islas que quieren desde lejos enviarse señales. Un poema de mi libro Bajo la alfombra, titulado “Bosque en invierno, islas” y que lleva una cita de Vicente Aleixandre: “Espadas como labios”, hablaba ya de que éramos como islas, de algún modo: Así terminaba: “La lucha está en el aire y las espadas/ son palabras afiladas,/ labios a la intemperie/ que nombran entre la niebla./ Palabras a lo lejos compartidas,/ de isla a isla.// Islas de otro archipiélago.

Quiero, de todos modos, celebrar el día mundial de la poesía, compartiendo este poema que me parece oportuno para estos tiempos difíciles. Pertenece al libro Bajo la alfombra y asimismo está incluido en mi nuevo audiolibro Contigo misma que contiene mis PoeMorias y os presentaré muy pronto, cuando dejemos de ser islas.

 

MIRA TAMBIÉN LA NOCHE

Y corren tiempos oscuros
BERTOLT BRECHT

Un día más
para poder mezclarnos
de nuevo en la batalla de la vida,
sin rendirnos siquiera a la evidencia
de este desierto
que a plena luz responde por nosotros.

Sin esperar milagros extendí mi cintura
al fondo de tus pasos para un largo viaje,
sabiendo que la tierra nada tiene previsto.

Los caminos terminan
y otros caminos nacen.
Crucemos puertas,
tengamos hambre, sed.
Ríos turbios se acercan, mares.

Siempre tu mano supo deshacer
el lazo más tenaz de mi tristeza.
Frente a tu cada muerte y mi cansancio,
frente a la destrucción de tantos sueños,
inventemos de nuevo las palabras,
otras palabras nuestras,
borrosas como el día que despierta,
inciertas
como cada alegría y su derrota.
Palabras
para decir ahora, que pronuncien mañana.

Ya no hay campos de honor que laven las ofensas,
sólo la infamia riega los campos de la muerte,
la sal sobre la nieve.

Vuelan a ras de tierra los pájaros y el alma
y la sombra aparece como un manto violeta
en tus ojos brillantes.
En ellos aprendí el arte de otra guerra:
guerra de resistencia,
de distancias.

Hemos vivido mucho y comprendido mucho.
Y aunque la historia finja pisar como un zapato
que ignorara sus suelas, ¿nadie escucha su ruido?
Sin esperar milagros, ligeros de equipaje,
pues perdimos los trenes y los años,
sólo un rumor lejano nos acerca
hasta el lugar sin nombre que llamamos futuro.

Con luz de ayer
hoy guiñan las estrellas.
En los tiempos oscuros
habla
de los tiempos oscuros.

Ese es el desafío:
mira también la noche
cara a cara.

 

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