Escribo para que el agua envenenada pueda beberse

Chantal

CHANTAL MAILLARD

Desandar lo andado. Aspirar a encontrar un pueblo sabio, un pueblo antiguo, un pueblo elefante, cuya fuerza no estuviese al servicio de la agresión, la conquista o el poder, que tan sólo exigiese que se respetara su derecho de paso: el camino sagrado por el que la manada atraviesa los territorios sin dañarlos.

Hallar un pueblo sabio. Desear salvar la tierra si tan sólo se hallase uno.

(La herida en la lengua, 2015)

 

Me aburren vuestros artificios.

Inútil es el verso que no tiene
legado que entregar.

Inútil es la ciencia que elabora
preceptos y obediencias para un mundo
de perfectas ideas e imperfecto saber.

Inútiles los dioses incapaces
de entregaros la llave de la Anámnesis.

Tornáis admiración vuestra carencia.
Reverenciáis la letra.
Y mientras trituráis la piedra de moler
dejáis secarse el grano en las espigas.

La memoria es sonora.
¡Aguzad el oído!

Nunca necesitó de leyes
el corazón humano.
Nunca necesitó de dioses
para saber de heridas.

Animal entre otros animales
hocico entre hocicos
lengua de lenguas no
para el habla
sino

para lamer la llaga
pálpito – soplo – rara vez
despierto
aunque siempre presente

el corazón extraño no precisa
de ninguna encomienda
no responde a doctrinas
no atiende a preceptos

no se apiada, acude.
Acude a la herida y
la reconoce.

Medea, frgm. 23

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