CANTA UN MIRLO A LA EBRIEDAD DE LA TIERRA EN PRIMAVERA

M_Veyrat

Autor Miguel Veyrat

Ésta madrugada rompieron a cantar los mirlos de mi patio al tiempo que bajaban a beber de la fuente, con esa mágica puntualidad con que viven las aves los ritos de la naturaleza. El equinoccio marcaría cinco horas mas tarde el punto más alto del sol sobre la tierra, ya despierta a la ebriedad del momento y que se abrieran los gineceos a la luz con nuevos brotes en la estación más revolucionaria del año. La noche ya tiene la exacta duración del día y altera el pulso de todos los animales y nuestra réplica avanzada de ellos en revolución inmemorial. Entonces mi memoria se encaprichó en celebrar el momento leyendo lentamente este poema para nosotros, precisamente este poema escrito en una de las primeras primaveras que el destino me trajo a vivir en estas tierras andaluzas, hoy ya mi patria por entero y no solo de acogida.

Ebriedad

Amanecer sin memoria.
Acariciar la tierra desnuda
antes de ser pensada.

Resucitar
sin que el aullido
de cualquier dios
quiebre el cristal del silencio.

Leeremos entonces
sobre el blanco cielo
los negros
signos de ramas
y alcotanes
como un alfabeto esencial.

Así será —de nuevo, aurora y humus.

de  “Razón del Mirlo”

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