“SIENTO TEMBLAR DE AMOR LA NOCHE”

M_Quiroga

Escrito por Manuel Quiroga

La existencia puede convertirse en un sendero lírico pero el género humano, por natural descuidado, la convierte en un mar de lágrimas.

Sin embargo aún quedan enamorados o, simplemente, amantes del presente, de los limpios horizontes, de las cercanías, de los afectos capaces de transformar su propio entorno en algo limpio y sin caducidades.

Para no andar divagando, ese es el caso de un excelente jurista y, a la vez, espléndido creador lírico llamado Juan Mollá quien, dejando también a un lado otras cuestiones como son sus cargos en el ámbito de la literatura o sus éxitos profesionales, todavía a su edad provecta da a la imprenta un libro de versos y, además, los recita para que quienes simplemente se quieran o sepan acercar a sus poemas y puedan, y deban, también escucharlos.

LibroAsí que fuera incertidumbres, violencias y resquemores. Penetremos en las páginas de Devuélveme mi corazón de niño y, a la vez, descarguemos en nuestros nuevos artefactos, móviles, tabletas, ordenadores de última generación la voz del poeta abriendo https://wp.me/P7ApxA-1I1 y con el código de cada libro disfrutemos del contenido sonoro del libro que se configura, además, como PoeMorias, es decir, mínimas memorias  de quien ha hecho de su segunda profesión, esta gratuita por excelencia, parte de su vida dedicada a los demás y, sobre todo, en este caso a los sueños.

Así que aquí, salvo recordar su anterior antología, “Contra el tiempo”, solo haremos referencia a las inspiradas creaciones que, formando parte de otros libros o inéditas, forman un interesante, aunque breve, corpus poético.

En “Contra el tiempo”, libro editado por Vitruvio aparece un resumen de gran parte de la obra de Mollá y en ella, como fuente que mana imperturbablemente, el autor nos hace llegar esa preocupación tan humana por el deterioro que en la existencia, las piedras o los océanos lleva a cabo el nefasto invento del reloj, sea de arena o de elegantes zafiros con dos manecillas que, de forma amenazante, continúan sin descanso su devastadora carrera hacia la nada, llamada también eternidad, infinito o, para los piadosos creyentes, obra divina. Decimos en otro comentario que ahí está la obra de Marcel Proust, los estudios de científicos de todos los tiempos, concluyendo en los trabajos apasionantes de un genio llamado Stephen Hawking, físico teórico, astrofísico, cosmólogo que nos ha dejado varios libros sensacionales, alentados precisamente por juiciosas opiniones de Carl Sagan como “Breve historia del tiempo”, “Historia del tiempo presente”, estudiando el paso de los siglos desde el Big Bang hasta los agujeros negros, además  y decenas de libros de poesía que a lo largo de los tiempo se han dedicada a mirar hacia el infinito, el pasado y los tiempos indeterminados. ”Arena, tiempo triturado, polvo…” escribe Mollá.

Y ya. “Devuélveme mi corazón de niño” es el primer título de una novedosa experiencia literaria en la cual se han implicado tanto el autor, Juan Mollá, como la Fonoteca de Poesía TheBooksmovie, responsable de la Colección conSentido, dirigida al efecto por el activista cultural Enrique Gracia Trinidad, ofreciendo “en este libro mucho más que poesía”. Empezamos por el final como hacen los políticos perversos: “La caja de los bombones” es un delicado trabajo encuadrado en “Poemas de hoy”, que cierran este libro: “Pensar que nadie muere, mientras vivas./Mientras recuerdes, mientras guardes todo/dentro de aquella caja de hojalata/donde mamá guardaba los botones/como piedras preciosas que a ti te fascinaban./Que todo quede vivo en el olvido,/que nada se te pierda, que resuene/todo muy quedamente, cuando agites/la vieja caja y al cerrar los ojos./Piensa que nada muere. Que la caja/cerrada tantos años perdida en la memoria/nadie sabe ya donde, navega por el tiempo/con un rumor muy leve de botones”. Cierra el ejemplar, que podemos considerar ya histórico, un poema caligrafiado por el autor, denominado “Jardín solitario” que termina diciendo: “No estamos solos”, como una esperanza llamada a la concordia, a la vida en común, a la convivencia, tantas veces añorada.

Lo demás son poemas de sus libros, incluyendo los de “Primera juventud”, “Poemas de juventud”, “Madurez”,  “Milenios” o “Después de la madurez”, todo ello bien complementado con amables fotos del autor, como imborrable recuerdo del valor de la poesía, siendo testigo de unos momentos, de una biografía que nada ni nadie puede borrar, tenemos (página 66 con música de Scarlatti por lo menos) en el poema “Esplendor” unos versos relucientes y, especialmente, evocadores, siempre el amor:                                                                                                                                                                                          “Dame a beber tu luz y deja que me duerma

                                         penetrando en tu espacio de sueño para siempre”.

Y así hasta la consumación de los siglos, es decir, mañana.

 Manuel Quiroga, 3 de noviembre de 2018, con luz de mediodía.

Gracias, Juan, por todo ello.

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